‘El prodigio’ [The Wonder] de Netflix: explicación del final

El Prodigio (The Wonder) es la nueva película de Sebastian Lelio (Una mujer fantástica, Disobedicence) para Netflix. El director ha contado en esta ocasión con Florence Pugh (Midsommar, Don’t Worry Darling), una de las actrices más prolíficas del momento, como protagonista. Y es que si alguien puede hacer mejor que nadie de mujer inglesa del siglo XIX es Miss Flo.

El Prodigio (The Wonder), está basada en el libro homónimo de la escritora Emma Donoghue (‘La habitación’). En esta ocasión, los hechos del libro y la película difieren en su final, aunque ambas comparten la misma atmósfera, triste y decadente, para hablar de los peligrosos del fanatismo religioso.

A continuación explicamos el final de la película, así como sus diferentes significados. ¿Estamos realmente ante un milagro? ¿Quién está alimentando realmente a la niña? ¿Muere Anna al final?

Resumen y argumento de ‘El Prodigio’ (The Wonder)

Irlanda 1840. En un pequeño pueblo comienza a circular el rumor de que una niña de once años, de familia de granjeros, lleva dos meses sin comer absolutamente nada. Lo más extraño es que la pequeña no muestra ningún síntoma de desnutrición ni de enfermedad. Muchos en la zona hablan de milagro y ya son varios los fieles que han peregrinado hasta la casa de la joven buscando su bendición.

Pero este supuesto milagro también está complicando las relaciones en la comarca, entre los que creen que es un prodigio del cielo y los que hablan de estafa. Por eso el comité del pueblo decide investigar el asunto de cerca.

Para descubrir lo que está pasando, contratan a dos mujeres: una enfermera inglesa y una devota monja irlandesa. Ambas harán turnos de 12 horas durante 14 días para vigilar a la niña y comprobar si efectivamente no come y es un asunto divino, o si está consiguiendo alimento por algún otro lado, lo que hace que siga con vida tras todo este tiempo.

¿Quién es Lib Wright ?

Lib Wright (Florence Pugh) es una enfermera inglesa que llega a Irlanda con la misión de comprobar si es posible que una niña de once años sobreviva sin comer. No ha tenido una vida fácil, su marido y su bebé murieron, y eso hará que se muestre fría en un primer momento.

Pero a pesar de su pasado, nunca se ha refugiado en la fe para superar su dolor. En su defecto, sí que se ampara constantemente en su pérdida. Lo que no le permite empezar una nueva vida y formar otra familia.

Su escepticismo es tan poderoso, que ni una sola vez duda de sus propias convicciones. En ningún momento cree que se trate de un milagro lo que le sucede a Anna, ni que la niña se esté alimentando de maná (alimento divino con el que Dios alimentó a los judíos en su travesía de cuarenta años, según el Éxodo). Pero eso no interferirá en el cariño que acaba cogiendo a Anna.

el prodigio the wonder con florence pugh
Florence Pugh como Lib en ‘El prodigio’

La verdadera víctima de El Prodigio

Uno de los puntos fuertes de El Prodiogio es cómo la relación entre la enfermera y la niña evoluciona. Al principio Lib es distante con Anna. Se muestra correcta, pero fría cada vez que tiene que interactuar con ella. En definitiva, se limita a observar.

Eso es porque comienza viendo a la pequeña como una mocosa caprichosa en busca de atención. Cree que todo se debe a un juego de niños alimentado por los padres, que quieren sacar rédito de su hija.

Pero Anna en seguida le demuestra ser una niña inteligente, educada y devota. Además de curiosa, una cualidad que Lib admira en las personas. Y poco a poco la relación entre ambas comienza a estrecharse a medida que pasan tiempo juntas. Además, tienen algo en común: la pérdida de su ser querido. Lib la de su marido y su bebé y Anna la de su hermano mayor. Un dolor que las acerca todavía más.

Eso hace todavía más difícil la vigilancia. Porque si al principio lo veía como una estafa a descubrir, al final ve a Anna como lo que es, una víctima de su propio fanatismo.

La pasividad del vigilante

Efectivamente, lo que está experimentando Anna no es un milagro, el maná no la alimenta y la desnutrición la está matando. Pero la niña no es consciente de esto. Y su gran devoción la impide ver que poco a poco su salud decae.

Pero Lib se da cuenta de que la niña está cada vez más desnutrida. Sea lo que fuese, o sea quien fuera, quien la alimentaba durante los cuatro meses que estuvo supuestamente sin comer, fue inviable con la llegada de las cuidadoras. Esa vigilancia impide cualquier forma de alimentar a la niña a escondidas.

Lib tiene una teoría. Que era la madre la que, en cada beso al levantarse y al acostarse, introducía comida en su boca. Pero el comité no acepta esta teoría, la madre la niega y la hija cada vez está más enferma. Además, nadie quiere obligarle a comer y Anna se sigue negando a toda costa, incluso cuando el final ya está cerca.

Lib suplica a la madre de Anna que obligue a su pequeña a comer. Pero la madre cree en el mundo eterno. Prefiere que su hija muera como un prodigio y que Dios la tenga en su seno, a admitir la realidad.

Esto deja a la enfermera en una situación muy difícil. Si se limita a ser la observadora, la niña va a morir. Por lo que si quiere salvar la vida a la pequeña, tendrá que ser ella misma la que cambie la narrativa de la historia.

imagen de el prodigio the wonder
Imagen de ‘El prodigio’

Un final para Anna en El Prodigio

Lib decide usar las creencias de Anna en su beneficio. Hace creer a la niña, que una vez muera, resucitará siendo otra persona completamente diferente, a la que llamará Nan. Anna irá al cielo con Dios. Y Nan podrá sobrevivir y comenzar una vida a su lado.

También inventa una narrativa para los demás. Quema la cabaña donde reposaba Anna y les hace pensar que la niña ha muerto, así su familia seguirá pensando que tanto si hija como su hijo descansan eternamente cerca del señor.

Así es como Lib y Anna/Nan viajan hasta Sydney para empezar una nueva vida como madre e hija (acompañadas del periodista). Lib finalmente ha dejado su pasado atrás y ha decidido cambiar el rumbo de su vida, formar una nueva familia y darle a la niña una vida mejor.

La fe no debería ser fanatismo, sino esperanza

Si bien todos en el pueblo han decidido creer la versión de Lib, hay una persona que descubre la verdad y decide seguir siendo simplemente observadora: la monja. Ella ve como Anna es rescatada y puesta a salvo. Y es consciente que quién está detrás de este plan es Lib.

Aquí es donde ‘El Prodigio’ (The Wonder) quiere distinguir entre fé y fanatismo. La diferencia entre creer en algo y solo aceptar una verdad universal. La niña y su familia estaban tan consumidas por su fanatismo que no aceptaban otra verdad. Mientras que la monja abre su mente sin perder sus creencias. Es precisamente ella quien muestra la importancia de tener fe en las personas y no solo en lo que dicta la religión.

De alguna forma, Anna sí que ha experimentado un milagro. El milagro se llama Lib. Y ella ha sido el ángel terrestre que ha salvado la vida de la pequeña. Pero Anna también ha sido el milagro de Lib, quién la ha hecho dejar su dolor atrás y comenzar una nueva vida junto a personas a las que quiere.

Somos los narradores de nuestra propia historia

El Prodigio’ (The Wonder) comienza y acaba con un decorado de cine. Mostrando que todo lo que ocurre dentro de la película es una historia ficticia, algo creado, algo que alguien ha escrito para que nosotros observemos. Y hemos estado a la vez DENTRO y FUERA de esa historia. Al igual que lo estado, la actriz vestida de negro que aparece al final. Y que nos representa a nosotros como espectadores.

Hemos sido observadores de la película. Pero no así de nuestra vida, donde somos los protagonistas y tenemos que crear nuestras propias narrativas.

El Prodigio’ (The Wonder) habla sobre la religión y el fanatismo, sobre el dolor y la pérdida, así como sobre la importancia de ser los propios narradores de nuestra vida. Porque siendo solo observadores, no conseguiremos cambiar las cosas. Y guiarnos ciegamente por la fe, solo nos vuelve observadores.

Foto del autor
La Claqueta Metálica
Web de cine y series. Síguenos también en nuestras RR.SS.

Deja un comentario