Crítica de ‘VELVET BUZZSAW’ [Netflix]: el arte del engaño

El director de la sorprendente ‘Nightcrawler’, Dan Gilroy, escribe y dirige ‘Velvet Buzzsaw’, un proyecto para Netflix con el que el director deja el periodismo de lado para meterse de lleno en el mundo del arte. En su película expone abiertamente el trabajo de autores, críticos, galeristas y coleccionitas haciendo una crítica de un mundo donde el capitalismo ha ganado la batalla a la creación y el arte se traduce únicamente en dinero. Además lo hace a través del terror y el misterio, con toques sobrenaturales y muertes sorprendentes.

Todo comienza cuando una trabajadora de una prestigiosa galería de arte encuentra en la casa de su vecino recientemente muerto una gran colección de obras pintadas por el fallecido, extrañas, hipnóticas e incluso macabras. A pesar de que el vecino ha dejado explícitamente señalado que sus cuadros deben ser quemados tras su muerte, la joven decide aprovechar esta oportunidad para crecer en la empresa y sacar una tajada de todo esto.  En seguida todos a su alrededor quieren sacar partido de la colección y comienzan a crear una imagen para vender y publicitar al pintor, hasta ahora completamente desconocido. Pero pronto, cada uno de los beneficiarios del negocio acabarán muriendo de forma extraña en lo que parece una venganza por parte del arte.

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Toni Collette Y Jake Gyllenhaal en ‘Velvet Buzzsaw’

Si por algo destaca la película es sin duda por los diálogos ácidos e irónicos que dejan ver a unos personajes superficiales con sed de dinero y poder. Unos snob de manual que se manipulan, traicionan y engañan sin ninguna carga moral. Unos pijos que viven en su propia burbuja superflua en la que se creen imprescindibles,  pero que en verdad solo son una serie de personajes patéticos y estirados alejados por completo de la realidad.

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Renne Russo y Jake Gyllenhaal en ‘Velvet Buzzsaw’

Pero aunque la crítica sea buena, Dan Gilroy se centra demasiado en sacar los colores a los ‘profesionales’ y se olvida completamente del terror y casi por completo del ‘slasher’. Como metiendo las muertes por obligación en vez de disfrutar recreándolas y convirtiendo lo sobrenatural en algo anecdótico. Justo por eso es una auténtica pena, porque si hubiesen aprovechado más esta parte, la película podría haber sido icónica y memorable.

Lo que si es de excepción es el elenco. A pesar de que Jake Gyllenhaal peca de sobreactuado interpretando a un crítico de arte que se cree por encima de las obras de las que habla, el resto del reparto cumple con creces. Podemos ver a Toni Collette, John Malkovich, Tom Sturridge, Zawe Ashton o Natalia Dyer perfectamente encajados con el tono excéntrico, estrafalario e incluso ridículo en el que se pinta la película.

‘Velvet Buzzsaw’ parte de una buena idea que tarda en arrancar y cuando lo hace no toma los tintes que imaginábamos. ¿Eso es malo? No tiene por qué serlo, pero cuando compramos una obra nos gusta llevarnos aquello por lo que hemos pagado, y al igual que los ‘profesionales’ de la película venden más humo que arte, Netflix nos ha vendido más misterio y terror del que acaba ofreciendo.

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