Análisis de ‘SEX EDUCATION: la experiencia no lo es todo’

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análisis SEX EDUCATION EPLICACIÓN FINAL CON SPOILERS


SEX EDUCATION: LA EXPERIENCIA NO LO ES TODO

La media de edad para comenzar a mantener relaciona sexuales es en torno a los 16 años. Una edad en la que sigues en el instituto, viviendo con tus padres y con tus amigos de siempre. Tres factores decisivos para que la presión social alrededor del tema sea mucho mayor. Tu cuerpo cambia, tus hábitos cambian y tus deseos también; pero tu entorno sigue siendo el mismo. Una transformación  que se vive con más vergüenza que información.Y es que es curioso que a pesar de ser los 16 años la edad en la que comienzas a practicar sexo, no es hasta muchos años después cuando realmente comienzas a entenderlo. En parte por la desinformación que sigue habiendo tanto en las escuelas e institutos públicos como en el propio hogar.

Aunque es cierto que la sociedad ha avanzado y mucho, el sexo sigue siendo un tabú del que únicamente hablamos en la intimidad. Porque a pesar de estar a un solo click de miles de páginas porno con cualquier clase de fetiche real o incluso animado, la información sigue oculta a nuestros ojos, debido a que muchas veces no se sabe ni por dónde comenzar a busca, sobre todo si eres un adolescente al que únicamente le preocupa poder contar que finalmente ha conseguido librarse de el estigma de ‘virgen’ de encima.

Por eso la nueva serie de Netflix trata de explorar todo tipo de relaciones sexuales de adolescentes de entre 16 a 18 años durante un curso académico. Pero además, con el añadido de tener a un ‘terapeuta vocacional‘ que les ayudará a sobrellevar cada duda, problema o trauma en el que se vean reflejados.  El problema es que este terapeuta es en verdad un adolescente más, y justamente será el que mayores traumas con el sexo tenga, siendo incapaz incluso de masturbarse. Así es como comienza esta serie de institutos donde el plato principal se sirve en la cama.

Imagen de SEX EDUCATION

‘Sex Education’ no es una maravilla ni tan original cómo nos la habían tratado de vender, aunque si resulta divertida y desenfadada. Pero frente a ese humor incipiente en cada capítulo, deja un poso serio, e incluso a veces amargo, que nos habla con seriedad de la realidad sexual adolescente. Está claro que un chico de 16 años en cinco minutos de conversación no va a solucionar temas que una persona normal tarda años en superar mediante terapia. Pero esa licencia creativa sirve para dar agilidad a la hora de tratar los problemas, y que quede lo más fluido posible. Lo que tenemos que valorar es que la serie arriesga al tratar temas que la mayoría de series y películas (en mayor medidas americanas donde sigue ese puritanismo tan potente) se niegan a mostrar.

Uno de los mejores ejemplos para entender de lo que estamos hablando es el tema del aborto. Aunque el aborto es una práctica legal y extendida (en España hubo 94 123 abortos en 2017), Sigue siendo un tema que se coge con pinzas en películas y series. Incluso la forma de solucionar el embarazo no deseado es o bien teniendo el hijo o sufriendo un aborto espontáneo. Por eso el momento en el que se centra en el aborto que le practican a Maeve es tan importante. Porque observamos que evidentemente es proceso duro y traumático para ella, pero también sabe que es lo que debe hacer porque ni puede tener un hijo en ese momento ni quiere tenerlo. Y logra superarlo y sigue adelante. Por fin una mujer decidiendo sobre su cuerpo de forma consciente y responsable.

Tampoco cae en el error recurrente de  pinta el sexo de la forma tan maravillosa e idílica que pretende Hollywood. Sobre todo esa primera vez, en la que la torpeza y la inseguridad es decisiva. Por ejemplo, hay un personaje desesperado por mantener relaciones sexuales, Lily. Hasta el punto de que no le importa con quién, ni cómo, solo le importa el cuándo: cuanto antes. Sin embargo, en el momento en el que finalmente va a pasar a la acción, su cuerpo se resiste y se cierra. Finalmente descubrimos que ese deseo está influenciado por el miedo y no el placer. El miedo a ser etiquetada, la inseguridad de quedarse virgen y la presión de no convertirse en un bicho raro. Pero el cuerpo, siempre sabio, no piensa en las etiquetas, sino que sabe que realmente no es el momento ni la forma para solucionarlo.

Aunque las mujeres siempre  tienen más traumas generados por el sexo: primero por el machismo que sigue habiendo en la sociedad donde hasta hace poco el placer de la mujer era prácticamente considerado pecado, lo segundo por las inseguridades físicas en una sociedad que impone cánones de belleza imposibles y  lo tercero, porque la naturaleza siempre injusta en estos temas (hasta un 12% de las mujeres sufren de vaginismo). El hombre también tiene sus inseguridades en la cama. Desde eyaculación precoz, a incapacidad para eyacular o impotencia. Muchas veces no es un problema fisiológico el que se esconde detrás, sino un problema psicológico. El caso es que de nuevo se oculta, porque ante todo la virilidad de cara a la galería sigue siendo más importante que superar los problemas.

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Imagen de SEX EDUCATION

Pero no solo de problemas conyugales habla ‘Sex Education‘, sino también de las diferentes orientaciones sexuales. Por un lado no se corta en ningún momento mostrando una relación lésbica donde experimentan sin recurrir al morbo de hombres hetero. Y por otro lado expone a dos adolescentes gays cada uno en un grupo social distinto como mostrando que en la sociedad la homosexualidad es algo aceptado y consolidado. Pero cuando parece que esto es verdad, nos da un golpe bajo que no esperábamos con la agresión que sufre uno de ellos. Demostrando que en verdad no todo es tan bonito. Sigue habiendo palizas por ser homosexual, se sigue ocultando a familia y amigos y sigue siendo un estigma en la adolescencia. Dejando claro que es un tema en el que todavía hay que trabajar y mucho.

En resumen, es verdaderamente preocupante que un acto que se hace por el simple placer genere tanto incomodidad, sin meternos en abusos o violaciones. Sino hablando de sexo consentido. Pues aunque partas de la base en la que ambas personas quieren y lo desean, hay una burbuja de desconocimiento que nos impide mucha veces gozar plenamente o mostrar a la otra persona lo que realmente te gusta. En ocasiones por vergüenza y otras porque ni siquiera te lo has planteado. Y algo que deja en evidencia ‘Sex education’, es que lo más importante para mantener relaciones sexuales es conocerte a ti mismo y a tu cuerpo. Sin miedo a explorar, sin miedo a experimentar y con el único objetivo de que todos los implicados acaben disfrutando.

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