Crítica de «Resident Evil: El capítulo final»

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En 2002 hacía su aparición el primer capítulo de la saga “Resident Evil”. Una película basada en el exitoso videojuego del mismo nombre. Que nos presentaba la historia de cómo una malvada corporación liberaba un virus para desatar un apocalipsis zombie. Desde entonces han sido muchas las secuelas que han surgido, con varios denominadores comunes: Milla Jovovich, Zombis, disparos y monstruos.

Ahora llega la sexta entrega que, bajo el nombre “Resident Evil: El capítulo final”, promete poner fin a la saga. Para ello nos sitúa en el mismo mundo apocalíptico de las entregas anteriores. A falta de 48 horas para que la humanidad resulte eliminada por completo, Alice descubrirá que existe una vacuna para el virus, escondida en el complejo en el que todo esto empezó. Así dará comienzo la cuenta atrás para descubrir si la corporación Umbrella logrará finalmente salirse con la suya.

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Cuando eres la única mujer en ingeniería

Seamos sinceros. Si has llegado hasta aquí, y te has visto las 5 anteriores entregas, ya sabes perfectamente ante lo que estamos. Esta película continúa en gran medida la línea general de la saga. No es mejor ni peor que las anteriores. Tampoco innova, ni pretende hacerlo. Simplemente ofrece exactamente lo que todos esperábamos: más de lo mismo.

“Resident Evil: El capítulo final” tiene la acción como máximo objetivo. Desde el primer minuto al último, sentimos como todos los aspectos de la producción están orientados hacia la espectacularidad. El desarrollo no obedece a ningún tipo de lógica, simplemente ocurre aquello que puede dar lugar a las escenas más llamativas.

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El running se nos está yendo de las manos

La trama brilla por su ausencia. La acción rara vez se detiene para dejar lugar a la historia, y cuando lo hace casi preferiríamos que hubieran seguido los tiros, debido a lo absurdo de sus planteamientos. Lo bueno es que parece que los propios guionistas han sido conscientes de ello, y al menos nos han ahorrado el mal trago de ver como intentan meter con calzador algún tipo de enseñanza moral o filosófica entre tanta carnicería.

“Resident Evil” es una película sincera. Sabe perfectamente por qué vas a verla, y se dispone a dártelo sin ningún tipo de pretensión ni de razonamiento. No quiere hacernos pensar, pues sabe que, si pensamos, nada de lo que propone tiene el más mínimo sentido. Simplemente pretende que desconectemos nuestros cerebros durante unos minutos, y disfrutemos ante el desfile de monstruos por nuestra pantalla.

valoracion de dos y medio sobre cinco

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