Crítica ‘La niebla y la doncella’

Lorenzo Silva escribió ‘La niebla y la doncella’ hace más de 15 años. Un thriller policíaco, con una pareja de detectives que ya había sido lleva anteriormente a TV, pero que Andrés M. Koppel ha sido el primero en trasladar a pantalla grande. Y aún así no es la primera vez que hacen una película con una de las novelas del aclamado autor, ‘La flaqueza del Bolchevique’ obtuvo excelente resultados en su adaptación al cine . Pero en esta ocasión vuelven los agentes Chamorro  y Bevilaqua dispuestos a resolver un crimen.

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Tres años después de la muerte de un joven en la Gomera el caso vuelve a reabrirse. Chamorro y Bevilaqua llegan desde Madrid para resolver el asesinato, aunque no estarán solos, Ruth, que formo parte de la investigación años atrás, se unirá al equipo. Intrigas, secretos, mentiras que enturbian el caso caso poniendo niebla en el camino.

la niebla y la doncella
La Niebla y la Doncella y el Ministerio

Nos encontramos ante una trama mal explicada que confunde por completo al espectador, sobre todo, a los que no hayan leído con anterioridad el libro. Un montaje caótico donde parecen haberse perdido partes fundamentales de la historia, con un principio desconcertante y un final precipitado.

Otro gran error son el pobre desarrollo de sus personajes, no matizando ni profundizando en su verdadera naturaleza, cuando luego el guion trata de usarlos como parte fundamental de la historia. Bevilaqua es un protagonista sin carisma. Chamorro tiene apariciones fugaces como si de una secundaria totalmente plana se tratara. Y Ruth no consigue mostrar ese lado que en la novela enmarca al propio personaje. Pero no es culpa de los actores, contando además con un gran elenco, sino del guion que se pierde desde el principio.

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Cuando Quim Gutierrez esta detrás y tratas de disimular

En la mayoría de ocasiones el cine policíaco se rinde a la relación entre los investigadores por encima del propio caso. Siendo Matthew McConaughey y Woody Harrelson en True Detective el mejor ejemplo de esto. El problema es que la película fuerza relaciones y actitudes con frases explicativas y no con recursos cinematográficos. Dando un resultado artificial e inverosímil.

«La Niebla y la Doncella» hubiese funcionado mejor como serie que como película. Con varios capítulos habría dado tiempo a desarrollar la trama, las relaciones y los personajes. No negaremos que es entretenida, sobre todo porque tratas de dar un sentido al conjunto hasta el final. Pero la sensación al finalizar su visionado no es tan positiva como pretendía, ni tan sorprendente como prometía. Acabas con lagunas, incoherencias y la sensación de un trabajo incompleto.

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