Crítica de «Kubo y las dos cuerdas mágicas»

“ Una de esas historias que logra dejarnos con los ojos pegados a la pantalla de principio a fin.»


Una buena historia no siempre es suficiente para enganchar al público. La forma en la que es contada y transmitida a los demás tiene un peso tan importante como el contenido. Dar vida a la narración y hacerte partícipe de las aventuras y hazañas aporta un valor increíble a la propia trama. Y la misma historia de siempre puede ser un descubrimiento si es contada de la forma adecuada.

Kubo es un niño que trabaja contando cuentos en las calles de un pueblo japonés. Tocando su mágico Shamisen, logra que las figuras origami cobren vida y representen la historia que él cuenta. Un día, la malvada familia de su madre le encontrará. Por lo que Kubo se verá obligado a emprender una aventura, en busca de unos artefactos legendarios que le protejan de aquellos que le persiguen.

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Nunca cortarse con una hoja de papel fue tan peligroso

La película logra atraparnos desde el primer momento con un prólogo en el que nos presenta a Kubo, y su mágica habilidad para contar cuentos. Resulta imposible no sentirnos como uno más de los habitantes del pueblo que se reúnen en círculo, hipnotizados por las historias que allí les relatan. En las que las pequeñas figuras de papel dan vida a una rudimentaria película de animación.

Pronto nos damos cuenta de que Kubo, pese a vivir de contar historias, no conoce la suya propia. Y así da comienzo a la verdadera trama de la cinta. Una historia de aventuras que colocará a Kubo como el protagonista de su propio cuento. A través del cual logrará descubrir quién es realmente, y dar el paso que le convierta en adulto.

Una aventura con sabor a cuento clásico. Un joven héroe que parte en busca de un artefacto mágico para derrotar al villano. Una historia que ya hemos oído más veces. Pero al igual que le pasaba a las historias de Kubo en el pueblo, el verdadero valor de ésta recae en cómo está contada.

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Su madre siempre le decía «ándate con ojo»

Su llamativa ambientación de estilo japonés, su apartado estético cuidado al detalle y unos personajes llenos de carisma (mención especial al pequeño samurái de origami, tan sorprendente como encantador) suponen los elementos más especiales de su historia. Todo ello contado de forma tremendamente dinámica. Con un dominio absoluto y meritorio de la difícil técnica del “Stop-motion”.

“Kubo y las dos cuerdas mágicas” es una película totalmente magnética que logrará atrapar tanto a niños como a adultos. Todo en ella está meticulosamente realizado. Dando como resultado una de esas historias que nos deja con los ojos pegados a la pantalla de principio a fin. Ideal para sentarse y disfrutar del placer de un cuento maravillosamente contado.

puntuación de 4 sobre 5

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La Claqueta Metálica
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