Train to Busan

Las películas de supervivencia suelen hacer que nos preguntemos cómo actuaríamos en una situación en la que nuestra vida corriera peligro. Arriesgaríamos nuestra vida por salvar a otros; o seríamos de los que harían cualquier cosa por sobrevivir, aún a costa de los demás. Sin embargo, sea cual sea nuestro caso, una cosa está clara; todos respiramos aliviados por no vernos en una situación así.

Uno de estos casos es el que nos plantea “Train to Busan”. Una intensa película de zombis, en la que una pasajera infectada logra colarse en un tren, y originar una oleada de ataques que se va extendiendo de un vagón a otro. Los supervivientes tendrán que luchar por sus vidas, mientras esperan a que el tren llegue a alguna estación en la que puedan ofrecerles ayuda.

 

Train to Busan
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Nos encontramos ante una película que no destaca por la historia de la que parte, ni por traer nada nuevo a su género. Simplemente hace lo que tiene que hacer, y lo hace muy bien. Poniendo atención hasta al más mínimo detalle, para lograr un resultado prácticamente perfecto.

Train to Busan” está repleta de espectaculares escenas de acción que bien podrían estar sacadas de cualquier superproducción de Hollywood. Sin embargo, no se trata únicamente de una película sobre zombis persiguiendo gente. Los estilos de cada secuencia, de cada pelea, y de cada huida se alternan, para asegurarse de que en ningún momento la cinta pueda resultar monótona.

Además, la cinta tampoco peca de simpleza a la hora de presentar a los personajes. Sino que nos encontramos a un grupo de supervivientes con personalidades claramente diferenciadas, y que evolucionan a lo largo de la trama. Ayudándonos, a través de ellos, a conocer más en profundidad una sociedad tan poco familiar como es la coreana.

 

crítica train to busan 2
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Yeon Sang-Ho se encarga de la dirección con gran maestría, aprovechando todos los recursos posibles para dotar a cada momento de la película de la dosis adecuada de tensión. Todo en ella está tan bien trabajado, que hasta contrató bailarines para interpretar a los zombis. De forma que pudieran coreografiar cuidadosamente sus movimientos y ataques para que resultaran tan perturbadores como fuera posible. El buen resultado de toda esta meticulosidad es, sin duda, innegable.

Cuando uno piensa en una película de zombis, con una duración que se extiende hasta las 2 horas, y que cuenta con un tren prácticamente como único escenario, resulta difícil creer que ésta no termine por cansarnos. Pero ahí radica el mérito de “Train to Busan”. Que, pese a lo aparentemente escaso de su trama, logre brindarnos dos horas de puro entretenimiento, y dejarnos con tan buen sabor de boca. Un gran ejemplo de cómo debe hacerse una cinta de este estilo.

puntuación de 4 sobre 5

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La Claqueta Metálica
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