Crítica de «El nacimiento de una nación»

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Escrita, dirigida y protagonizada por Nate Parker nos llega “El nacimiento de una nación”.  Un título que no es casual. Pues comparte nombre con la que es considerada el primer largometraje, propiamente dicho, de la historia del cine. Una película que, si bien supuso un hito, no por ello resulta menos vergonzosa. Al tener un profundo mensaje racista, e incluso hacer apología del ku klux klan.

En el caso de la versión moderna, nos cuenta como fue la vida de Nat Turner. Un esclavo de Virginia instruido como predicador. Los problemas económicos de su dueño le llevarán a alquilarlo a otros esclavistas para, con sus sermones, poder someter mejor a sus sirvientes. Sin embargo, en estos viajes Nat conocerá de primera mano las penurias a las que someten a sus compañeros. Lo que hará crecer en él un odio hacia los hombres blancos.

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– Y vamos a construir un muro que nos separe de los mexicanos

“El nacimiento de una nación” logra plasmar con gran acierto la crudeza de la esclavitud. Sin embargo, hay que reconocer que la mayoría de sus cualidades ya las hemos visto, mejor realizadas, en muchas otras películas de esta temática. Siendo  “12 años de esclavitud”, el ejemplo más claro y reciente. La obra de Steve McQueen resulta superior a ésta en prácticamente todos los aspectos.

No se puede decir que el trabajo de Nate Parker sea un fracaso, pero sí que parece que la película le ha venido grande. El guion falla al ocultar algunos de los aspectos más turbulentos del personaje, dando la sensación de estar demasiado hecho a medida y, por tanto, falto de realismo. La interpretación es correcta, pero no destacable. Y la dirección, pese a acertar en muchas de sus escenas, resulta demasiado efectista en otras. Enturbiando el resultado final.

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Aquí, sufriendo

Al fin y al cabo, no deja de ser la historia de un fanático religioso. Muchos de sus actos fueron cuanto menos cuestionables. Y el hecho de que se omitan deliberadamente, da una sensación de producto demasiado calculado. Todo se nos muestra de la forma más impactante y reivindicativa posible. Lo cual no es necesariamente malo. El problema es que, al hacerlo, se provoca una falta de naturalidad que logra precisamente lo opuesto: reducir la fuerza del mensaje.

“El nacimiento de una nación” es una película entretenida, no se hace lenta en ningún momento, y muchas de sus escenas resultan tremendamente impactantes. Pero tiene muchas incongruencias que terminan por pesar demasiado. Impidiendo que el resultado final esté a la altura de lo que propone.

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