Crítica de ‘IT’ 2017

‘It’ ha vuelto con fuerza a nuestras vidas. Un a película que explora los miedos y su superación como requisito para madurar, pero que a la vez nos hace partícipes de ese grupo de amigos y sus aventuras.

Cada generación tiene sus propios demonios, miedos  e incluso sus propias fobias. Vampiros, hombres lobo, la cosa del pantano, Frankestein… Pennywise vino hace más de dos décadas dispuesto a que la clourofobia, o miedo a los payasos, calara en los espectadores. Pero ahora ha vuelto ha ser adaptada, imponiéndose como el hombre del saco del siglo XXI.

Stranger Things resurgió en nosotros ese espíritu aventurero donde la amistad es la base de la trama y la madurez el final del camino. Donde los marginados o los ‘LOSERS’ son los protagonistas, y el poder está en el grupo. Y ese fenómeno se ha visto reflejado en esta nueva adaptación de la novela de Stephen King, donde un grupo de adolescentes tendrán que combatir a un monstruo vestido de payaso que se alimenta de sus propios miedos.

Crítica de 'It' 2017
Y la leyenda urbana habla de cocodrilos…

Pero además es que en el grupo de perdedores tanto los personajes como los actores que los interpretan crean un vínculo especial y único. Tanto los cinco niños como la niña están sensacionales, y especial atención al joven asmático, que nos brinda una interpretación digna de cualquier actor  adulto experimentado.

A diferencia de la película de los 90, donde Pennywise era un icono que se comía en absoluto la producción, siendo el resto tan prescindible como ridículo; en este caso se deja claro desde el primer momento que Pennywise es el monstruo, pero que la película tiene muchos otros factores que la hacen atractiva. Aún así Skarsgård sabe alejarse lo suficiente de la interpretación de Tim Curry y el icono que ha dejado a su paso, para traernos un nuevo payaso enérgico y tenebroso de sonrisa sádica.

Crítica de 'It' 2017
Friend zone

No es una película terrorífica, sino una aventura que explora el camino de la infancia a la madurez, aunque eso sí, con sobresaltos y algunas escenas desagradables. De hecho sorprende que una película donde los protagonistas son niños haya tanta sangre y escenas no aptas para gente sensible.

‘It’ ha vuelto con fuerza a nuestras vidas. Un a película que explora los miedos y su superación como requisito para madurar, pero que a la vez nos hace partícipes de ese grupo de amigos y sus aventuras. Y nos devuelve a nuestra infancia y a disfrutar de un verano de descubrimiento, aunque claro, nosotros no teníamos un payaso asesino que aparecía en cada esquina.


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