Crítica de «Moonlight»

Tras su éxito en los Globos de Oro, en los que se alzó con la estatuilla a mejor película dramática, “Moonlight” se convirtió en una de las principales candidatas a plantarle cara a “La la land” en los próximos premios Oscar. Está claro que ambas son películas completamente distintas, tanto en temática como en estilo. Lo que nos falta aún por saber, es si la fuerte denuncia de éste drama podrá más que el espectáculo audiovisual del musical de Chazelle.

“Moonlight” nos cuenta la historia de Chiron, un niño afroamericano criado en un barrio marginal. A lo largo de su metraje, iremos viendo como las personas de su entorno influirán, tanto para bien como para mal, en su propia identidad. Tanto en su niñez, como en su adolescencia y, finalmente, en su vida adulta; mostrándonos cada una de las etapas de su vida por capítulos.

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-Yo te bautizo en el nombre del padre, del hijo y del Oscar que me van a dar

Barry Jenkins nos habla en esta película sobre el desarrollo personal. La importancia de que seamos nosotros mismos quienes decidamos en qué nos convertimos, en lugar de dejar a los demás imponernos una identidad. Especialmente en una sociedad en la que el rechazo al diferente está tan extendido.

Para ello, la historia toca multitud de temas de profunda importancia en nuestra sociedad. La crianza en un hogar desestructurado, los barrios marginales, el efecto de las drogas en la sociedad, la homofobia o el acoso escolar. Todos ellos temas polémicos y que están a la orden del día.

“Moonlight” tiene un buen comienzo. Presentando al pequeño Chiron y contándonos su historia con gran acierto. Sin embargo, a lo largo de su desarrollo vemos como la cinta va perdiendo fuerza. Su segunda parte, sobre la adolescencia, aún mantiene un nivel aceptable. Pero la última parte, la que debería aprovechar el desarrollo del personaje para golpearnos con fuerza, lo único que logra es dejarnos fríos.

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Peluquín de espuma. Ya podría aprender Trump

El problema está en que, pese a que su mensaje es entendible y acertado, la historia que nos lo transmite resulta demasiado artificial. Como si su trama obedeciese más a un intento de acumular diversas críticas sociales, que a ofrecer un desarrollo natural y fluido. Esto provoca una falta de realismo que termina por hacernos desconectar a nivel emocional.

No podemos decir que “Moonlight” se trate de una mala película. Pero no hay duda de que pretende mucho más de lo que logra realmente. Lo cual, unido al hecho de ir de más a menos, nos deja un regusto final de buenas intenciones estropeadas por una historia no tan bien llevada.

La Claqueta Metálica

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