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La lección de Sansa en el capítulo 8×04 de Juego de Tronos

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Desde que se estrenara el capítulo 8×04 de Juego de Tronos ha habido debate con una conversación que mantienen El Perro y Sansa sentados a la mesa en medio de la celebración tras la batalla. Él la observa y le dice que ya no es un pajarillo como la última vez que la vio. Y añade que si hubiese dejado Desembarco del Rey con él nada de lo de Ramsey y Meñique le hubiese sucedido. Ella responde que sin lo de Ramsey y Meñique seguiría siendo un pajarillo.

Las interpretaciones ha raíz de la conversación han generado debate. Por un lado los que creen que Sansa están justificando lo que pasó, y los que aseguran que simplemente está mostrando que ante la adversidad puedes hundirte o hacerte grande. Nosotros nos encontramos en ese segundo grupo y aquí va la razón.

Tenemos que tener en cuenta que lo que presenciamos es un diálogo entre Sansa y El Perro. Ambos han pasado por experiencias traumáticas y han cambiado debido a su sufrimiento. Pero mientras que Sansa ha salido fortalecida por su endereza y decisión, El Perro ha dejado que el odio y la venganza le vuelvan solitario y huraño.

Sansa y El Perro en el 8×04 de Juego de Tronos

Lo que demuestra Sansa en esa conversación es que no debemos dejar que las malas experiencias nos hundan, a pesar de que irremediablemente nos cambien, sino que canalicemos los sentimientos y los usemos para crecer. Sansa es y siempre ha sido fuerte, decidida e inteligente. Por esa misma razón ha sabido mantenerse erguida ante la adversidad. Lo que está haciendo con El Perro es mostrarle una lección a un hombre que no deja de compadecerse de sí mismo y que aleja a los que tiene a su alrededor. Le mira directamente a los ojos para indicarle que él no es el dueño de todo el sufrimiento y el dolor que hay en el mundo, y su forma de enfrentar los problemas es nociva y dañina tanto para sí mismo como para los demás.

Por eso tras darle vueltas a la conversación y analizar el arco de ambos personajes a través de las ocho temporadas, la admiración por Sansa está más que justificada. Mientras que El Perro sigue teniendo miedo al fuego, ella lo ha convertido en su emblema ¡Viva Sansa!

Sansa en el 8×04 de Juego de Tronos