Crítica de ‘Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri’

 Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri necesita de tres carteles publicitarios para poder escribir su título por completo, pero merece la pena darse una vuelta por Ebbing y vivir con intensidad la historia en pantalla grande.

La ira crea enemigos donde debería haber aliados. Con este pretexto se nos presenta una de las películas mas potentes de 65 Festival de San Sebastián, donde tres vallas publicitarias serán el comienzo de un conflicto donde los culpables quedan en un segundo plano.

Ya ha pasado una año desde que violaron y mataron a su hija. Ante la falta de implicación de la policía para encontrar a los culpables, Mildred Hayes (Frances McDormand) decide tomar cartas en el asunto y comprar tres vallas publicitarias que provocarán toda una revolución en un pequeño pueblo de Missuri y afectará directamente al jefe de policía Willgouhby ( Woody Harrelson).

Crítica de Tres anuncios a las afueras de Ebbing Misuri
Así publicitaremos La Claqueta

Estamos ante una película de personajes al límite, donde la ira, la rabia y el odio se apodera de ellos. Una potente historia que es capaz de implicarte emocionalmente con cada uno de los protagonistas sin caer en recursos fáciles. Sino que arriesga, añadiendo humor en una historia cruda y dura. Porque al final la vida es eso, comedia en medio del drama o drama en medio de la comedia.

En ‘Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri’,  Martin McDonagh (‘7 psicópatas’. ‘Atrapados en brujas’) ha demostrado con maestría  cómo contar una historia dura y exponer con profundidad el dolor de sus personajes, con ritmo y energía. Consiguiendo una trama dolorosa pero ágilmente expuesta.

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Si Frances McDormand te mira así, estás muerto.

Frances McDormand vuelve a sufrir de nuevo en pantalla, mostrándonos a una mujer comida por el odio y con cara de pocos amigos. A la que le alimenta más la venganza y la ira por encontrar a los culpables de su sufrimiento, que tratar de agarrarse a lo que realmente podría darle la fuerza necesaria para seguir, su propio hijo y amigos.  Sam Rockwell nos trae a otro personaje atormentado y perdido en su propio dolor. Y como tercer vértice en la historia tenemos a Woody Harrelson, el punto de calma a pesar de su propio drama, y partícipe en la evolución de los personajes, velando por la seguridad y bienestar de la gente que le preocupa.

 Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri necesita de tres carteles publicitarios para poder escribir su título por completo, pero merece la pena darse una vuelta por Ebbing y vivir con intensidad la historia en pantalla grande, saliendo del cine con tristeza y esperanza al mismo tiempo.


 

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