Crítica de ‘Transformers: El último caballero’

Transformers: el último caballero reúne todo lo malo que el cine de blockbusters puede tener. Y, no contenta con eso, lo alarga hasta unas dolorosísimas dos horas y media de duración.


Las quintas entregas de las sagas suelen ser todo un acontecimiento. La mayoría de los actores de la original han desaparecido, y los que no, están tan cansados que ni se esfuerzan. Los guiones intentan desesperadamente alargar tramas que se cerraron hace mucho, y de las que poco más se puede sacar. Y, en general, todo el mundo da la sensación de andar con el piloto automático puesto, esperando a que le llegue su cheque.

La cosa empeora si, encima, se trata de la quinta entrega de la saga ‘Transformers’, cuyas primeras películas no se trataban de una oda al cine precisamente. ‘Transformers: el último caballero’ tiene todos los ingredientes que una mala secuela puede tener. Y en cantidades tan abundantes que empacharán hasta al fan más acérrimo de estos robots.

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Optimus Prime, de la casa Targaryen

Nos encontramos con una Tierra que se encuentra en ruinas, tras servir de campo de batalla durante mucho tiempo. La clave para salvarla se esconderá en nuestro pasado, y un variopinto grupo de personajes tendrán que unir sus fuerzas para conseguirlo. Todo esto con robots, dragones, dinosaurios mecánicos y muy muy poca coherencia.

La historia resulta prácticamente incomprensible. Con multitud de sub-tramas que se entremezclan, dando lugar a una cadena de sucesos que no podríamos entender ni aunque quisiéramos, que no es el caso. Todo ello aderezado con abundantes y bochornosos chistes infantiloides.

Todo ello dirigido al clásico estilo de Michael Bay. Con cámaras que no paran de girar alrededor de absolutamente todo, un montaje tan plagado de cambios de plano que parece hecho por un mono epiléptico y, por supuesto, su habilidad para hacer que cualquier cosa explote. CUALQUIER COSA.

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No hemos reparado en gastos

En el reparto nos encontramos algunas caras conocidas, como Mark Wahlberg y, sorprendentemente, Anthony Hopkins. Todos nos preguntamos qué había llevado a un actor de su nivel a aceptar un papel en una película como esta. La respuesta debe ser que Michael Bay encontró algo en su pasado con lo que hacerle chantaje.

‘Transformers: el último caballero’ reúne todo lo malo que el cine de blockbusters puede tener. Y, no contenta con eso, lo alarga hasta unas dolorosísimas dos horas y media de duración. Eso son 150 minutos. 9000 segundos que bien podrían considerarse un crimen de guerra. Así que, por favor, Michael Bay, entrega las armas y no nos hagas sufrir por sexta vez.

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