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Crítica de ‘Sicario: el día del soldado’: el terreno peligroso de las secuelas

En ‘Sicario: el día del soldado’ nada de lo que vemos parece real, con un guion difuso donde la introducción, el nudo y el desenlace no logran conectarse.

‘Esta vez sin reglas’, así tratan de vendernos la continuación de Sicario, la película que ensalzó la carrera de  Villenuve hace más de tres años. El director canadiense consiguió mantenernos pegados al asiento durante dos horas, adentrándonos en el peligroso mundo de la droga mientras observábamos la dura realidad que nos rodea, con imágenes impactantes y escenas de una crudeza estremecedora.

En esta ocasión ‘Sicario: el día del soldado’ nos devuelve a dos de los rostros que ya conocimos en la primera parte, Matt Graver (Josh Brolin) y Alejandro Gillick (Benicio del Toro), quienes volverán a hacer equipo para luchar contra los carteles de la droga en la frontera entre México y EE.UU, donde el contrabando de droga se extiende al tráfico de terroristas en la linea que separa ambos países.

crítica de sicario: el día del soldado
crítica de ‘sicario: el día del soldado’

Aunque ‘Sicario: el día del soldado‘ no tenga esta vez a Villeneuve, si cuenta con grandes nombres detrás de la cámara que podían haber cogido el relevo y habernos hecho vibrar de nuevo en la gran pantalla. El director, Stefano Sollima, parecía la opción ideal tras haber visto su trabajo en Gomorra y Suburra, de nuevo mafias y drogas en el candelero.  Y el guion volvía a estar a cargo de  Taylor Sheridan, que además de ser el guionista de Sicario, en los últimos dos años ha escrito dos pequeñas joyas independientes,  Comanchería y Wild River, las cuales recomendamos fervientemente. Por eso sorprende tanto cuando viendo el resultado descubrimos que el equipo no ha estado a la altura de los acontecimientos, dando como resultado una película que parece un encargo sin alma.

El primer problema de Sicario 2,  es que tanto la historia como el guion se convierten en un embrollo de tramas con fines difusos. Comienza con una idea que no acaba de desarrollar , para inmediatamente después centrase en otra que no lleva a ningún puerto y finalmente concluye con una escena que nos descoloca por completo. Como si todo lo que hemos visto no sirviera para nada, y fuera una excusa para introducirnos una saga que no estamos seguros si queremos ver.

crítica de sicario: el día del soldado
crítica de ‘sicario: el día del soldado’

Sus virtudes más notables son a la vez herencia recibida de la primera. Como el regreso de  Matt Graver y Alejandro Gillick a la linea de fuego (aunque haber incluido algún  otro personaje menos salvaje hubiese ayudado a contrastar los niveles de testosterona desmedida que suman ambos), la fotografía y escenografía que nos encierra en medio del peligro, o esa mezcla de fatiga y suciedad que arrastran los personajes, con la tierra colándose en cada momento en la imagen, para adentrarnos en el desierto más desesperanzador.

En ‘Sicario: el día del soldado’ nada de lo que vemos parece real. No logramos acercarnos a los personajes ni ellos logran acercarse entre sí, forzando las casualidades para estrechar lazos afectivos que no surgen de forma natural y espontánea. Ni siquiera la violencia desmedida nos estremece, al no lograr profundizar en el por qué y únicamente quedarnos con el cómo. Y por mucho que las interpretaciones y que la puesta en escena vuelvan en plena forma, no son suficientes para levantar una película a la que no han sabido sacar partido, ni a punta de pistola.


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