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Crítica de ‘Shazam!’: todo superhéroe lleva a un niño dentro

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¿Quién iba imaginar que un adolescente salvaría DC? Quizás salvar no sea la palabra, pero Shazam ha conseguido lo que no ha logrado Superman, Batman o Aquaman en las últimas películas: hacerlo bien. Puede que no sea una película épica, ni madura, ni tenga un guion de escándalo que reformule el fenómeno de los superhéroes. Pero Shazam es divertida, desenfadada, familiar y tiene ante todo un héroe con mucho encanto (y una gran mandíbula).

La película comienza presentándonos a Bill Batson (Asher Angel), un niño de acogida que tendrá que cambiar de casa una vez más. Su vida es un auténtico desastre, sin amigos ni familia, ni siquiera un hogar donde refugiarse. Hasta que un día, en extrañas circunstancias y en una parada de metro a la que nunca bajaríamos solos de noche, conoce a un mago que le otorga el poder de ser un auténtico héroe. A partir de ahí cada vez que Bill dice la palabra mágica ‘Shazam’ se convierte en un superhéroe pasando la pubertad en un abrir y cerrar de ojos: le crecen los músculos, le cambia la voz y le sale capa. Pero siempre que hay un nuevo héroe en la ciudad también hace presencia el villano, el Dr. Thaddeus Sivana ( Mark Strong), que tratará de quitarle los poderes a Shazam para añadirlos a su colección.

Shazam y Freddy siendo simplemente geniales
Shazam y Freddy siendo simplemente geniales

Shazam es  una película honesta. Sabe darle a la acción, al humor y a los personajes el tono ideal para no defraudar en ningún aspecto. Tiene a un adolescente como superhéroe y lo hace notar. La parte en la que Freddy (Jack Dylan Grazer) y Shazam (Zachary Levi) experimentan con sus poderes es seguramente la más loca y divertida. También porque en todo momento nos creemos cómo actúa. Es un niño criado en la calle que de repente se convierte en un ser poderoso, musculado y adulto. Así que lo aprovecha como puede: atrapando ladrones de poca monta, mostrando sus habilidades a cambio de unas monedas, haciéndose selfies a lo Mickey Mouse en la puerta de Sol o yendo a un club de streaptease sin necesitad de usar un DNI falso.

Aunque Shazam  aprovecha la oportunidad de parodiar tanto a los superhéroes como a los adolescentes, no todo es metahumor en la nueva película de DC. También hay momentos sentimentales, emotivos e incluso golpes duros que nos devuelven a la realidad. Vuelve a mostrar el valor de la familia, no solo biológicamente hablando, sino aquella que te quiere y te acepta por ser quién eres. Así es como conocemos a los nuevos hermanos de Bill,  todos entrañables y sorprendentes, con rasgos y personalidades perfectamente dibujas y difíciles de encontrar en producciones de este estilo. Ellos no son extras para completar el cupo, sino que también tienen sus momentos en pantalla para lucirse. Mencionar sobre todo a la niña pequeña, seguramente el personaje más adorable que veréis este año en el cine, después de detective pikachu, obviamente.

Zachary Levi como Shazam y Mark Strong como Dr. Thaddeus Sivana
Zachary Levi como Shazam y Mark Strong como Dr. Thaddeus Sivana

El final quizás sea lo más flojo, alargándose la última batalla de forma excesiva. Y es una pena, porque hasta ese momento la película había sido muy dinámica y cada minuto lo habían exprimido al máximo. Quizás sea porque el villano no nos importa en absoluto o porque las escenas de acción no están muy logradas, pero cuando finalmente acaba la pelea y Shazam recupera el humor al que nos había acostumbrado, es cuando volvemos a meternos de lleno en la película.

De Shazam se puede decir que lo de un niño que de un segundo a otro se vuelve adulto ya lo vimos con ‘Big’ (por cierto, hay una referencia que no debéis perderos). También se puede decir que los superhéroes están demasiado manidos. Pero Shazam es mucho más que una película de superhéroes al uso, es una comedia familiar y una feel good movie con un bonito mensaje y unos personajes llenos de vida.

3-5