Crítica de ‘Plan de Chicas’ [Girls Trip], cuando los planes con tu gato son más entretenidos

En Plan de chicas, el viaje desenfadado que nos habían prometido se acaba convirtiendo en una sensiblería barata de la que te quieres bajar en la primera parada.

No hay nada como una comedia salvaje donde la fiesta se va de madre para pasar el rato. Sino que se lo digan a Resacón en Las Vegas, que consiguió  que los reencuentros desenfadados de amigos treintañeros que pasan su monótona vida entre el trabajo y la familia , se convirtieran en una bacanal donde el alcohol, el desfase y los chistes sexuales marcaban el ritmo. A partir de ahí un sin fin de títulos han querido imitar esté fenómeno, aunque no siempre con un buen resultado, sino que se lo digan a Girls Trip.

Crítica de Plan de Chicas [Girls trip]
Cuando eres Neutrex y vienes del futuro

En esta ocasión las amigas son Lisa (Jada Pinkett Smith)Dina ( Tiffany Haddish), Sasha (Queen Latifah) y Ryan (Regina Hall), todas ellas fabulosas y gloriosas. Y no porque lo digamos nosotros, sino porque no se cansan de recalcarlo ellas mismas de principio a fin. Lisa es una ama de casa y madre  perfecta, a Dina la define la locura y la inmadurez ,  Sasha es un periodista de prensa rosa que tiene en su mano todos los nuevos cotilleos del mundo del corazón. Y finalmente Ryan, la protagonista, la megaconocida escritora que lleva en su frente escrito sueño americano, y que sale con la estrella de fútbol con el que cada hombre y mujer de este mundo babea. Además es fabulosa, preciosa y tan conocida que se la considera la segunda Oprah.

La cuatro deciden a modo de reencuentro pasar un fin de semana en el Essence Festival en Nueva Orleans. Pero cuando descubren que la vida tan idílica que vende su amiga Ryan está marcada por los engaños de su marido, comenzarán las redecillas entre ellas. Porque si hay algo que les gusta más a este grupo de amigas que el alcohol, es meterse en la vida de las demás.

Crítica de Plan de Chicas [Girls trip]
Disimulando

Así que tras una introducción convencional con desfase y fiesta por doquier, comienza una parte que parece que no termina nunca. Llegan las discusiones entre amigas, las broncas de parejas, más problemas entre colegas, y otros cuantos líos de faldas para acabar concluyendo lo divinas y maravillosas que son tal y como ya nos lo habían vendido al principio.

En Plan de chicas  la diversión y la fiesta se acaba a la media hora y acabamos viendo un TV Show a la altura de Las Kardashian . Y es entonces cuando echamos en falta el alcohol, el sexo o desfase. Y es que el viaje desenfadado que nos habían vendido se acaba convirtiendo en una sensiblería barata de la que te quieres bajar en la primera parada.1-5


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