Crítica de ‘La vida y nada más’

‘La vida y nada más’ nos trae un relato cargado de cercanía y naturalidad, lástima que se trate de una historia que ya nos suena demasiado

‘La vida y nada más’ nos cuenta la historia de Regina, una madre soltera afroamericana que intenta sacar adelante como puede a su hijo de 14 años. Con su padre en la cárcel, y un estilo de vida no demasiado favorable, su madre será la única influencia para intentar evitar que el joven Andrew arruine su vida por repetir los pecados de su padre.

Hay dos cosas que, sin duda, sorprenderán a todo aquel que salga de ver esta película sin estar demasiado informado sobre ella. La primera, es que se trata de una producción española, dirigida por Antonio Méndez Esparza. La segunda, y más sorprendente aún, es que su reparto está compuesto enteramente por actores no profesionales. Algo especialmente asombroso en el caso de Regina Williams, cuya interpretación es simplemente brillante.

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Imagen de ‘La vida y nada más’

Seguramente sea esta la razón por la que ‘La vida y nada más’ nos ofrece una visión tan humana y realista de este aspecto de la sociedad. Sentimos su miedo, su esperanza y su lucha como si lo viviésemos en nuestras propias carnes. Y no podemos evitar compartir ese vértigo en el estómago al arriesgarnos a comenzar una nueva relación, o sufrir el miedo de ver a un hijo perderse entre el oscuro mundo que le rodea.

Regina es una buena madre, es una mujer tremendamente válida, responsable y trabajadora. Su único error, ha sido nacer en una sociedad en la que todos esos valores no te facilitan el camino en lo más mínimo. En la que, al margen de tus condiciones, seguirás teniendo que escalar una montaña para llegar a donde otros han subido como si fuesen en unas escaleras mecánicas.

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Imagen de ‘La vida y nada más’

El mayor problema que tiene la película es que se trata de una historia que ya hemos visto en otro centenar de ocasiones. Las familias desestructuradas y los dramas sociales resultan ya demasiado manidos y, por mucho que se cuenten de forma más realista y cercana que nunca, no dejan de perder parte de su fuerza por lo poco novedoso de su mensaje.

La vida y nada más’ es un fiel retrato de la dura vida de la clase baja. En la que cada día es una lucha por seguir adelante, y el más mínimo error que cometas no se te perdonará jamás. Gente marginada a la que la justicia no concede ni un respiro. Antonio Méndez Esparza nos muestra la verdadera cara de estas personas. Para que veamos que no todas las vidas con como la nuestra, y que hay gente que no tiene nada más.

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