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Crítica de ‘la casa torcida’ [Crooked House]: cuando los cimientos no aguantan la obra

‘La casa torcida’ se inclina al desastre, aunque acaba salvándose por su pilar fundamental, el libro en el que está basada, y la genialidad de Agatha Christie.

Pensar que adaptar una novela de Agatha Christie es éxito asegurado, es un error de concepción. En el último año, dos de sus novelas más famosas se han llevado a la gran pantalla. Primero fue Asesinato en el Orient Express, donde disfrutamos de una teatralidad colorida y de un Poirot digno de las novelas; pero la segunda, de la que pasamos a hablar, no ha disfrutado de tanto mimo en su adaptación ni ha conseguido captar el mismo interés. Y es que no solo una buena historia es suficiente, también hace falta saber contarla.

‘La casa torcida’ nos abre las puertas de una mansión de ensueño, donde el joven detective Charles Hayward (Max Irons) deberá esclarecer el asesinato del patriarca de una de las familias más ricas de Inglaterra. Pero en una familia donde todos y cada uno de los miembros podrían ser perfectamente el asesino, el caso se oscurece cada vez más, y es que los motivos para querer acabar con la vida del dueño no tienen fin.

crítica la casa torcida
Stefanie Martini y Max Irons en ‘la casa torcida’

La película parece una partida de cluedo donde los personajes son clichés sin más trasfondo que una habitación decorada a su gusto y una caracterización exagerada para mostrar la personalidad que no da la propia actuación. Pero donde más desacertada está la película es en dirección. Da la sensación que la cámara nunca está situada en el lugar correcto, y la iluminación acaba empeorando cada escena. El montaje tampoco ayuda, con cambios bruscos entre  diálogos, o escenas innecesarias que alargan el caso sin aportar nada. El conjunto de dirección y montaje consigue que en vez de un homenaje al cine clásico se convierta en una película antigua.

Al menos el caso es interesante, y siempre que hay un misterio y un asesino suelto, hay interés es que se resuelva, y conocer quién ha perpetuado el crimen. Rencores, odio, frustraciones, pasiones, envidias y amor; sentimientos fuertes e incontrolables que llevan a una familia que tiene todo, a desear la muerte a uno de sus miembros, sin lágrimas que indiquen tristeza, y con la frialdad con la que el dinero se interpone al amor.

La casa torcida
Glen Close en ‘La casa torcida’

Pero esos sentimientos tan pasionales, acaban pareciendo sobreactuados en la coralidad de sus personajes. Y es que tener a Glen Close, Gillian Anderson o a Christina Hendricks, si no sabes cómo dirigirlos, solo sirve para desaprovechar su talento, por muy bien que queden sus caras en el cartel principal.

La casa torcida se inclina al desastre, aunque acaba salvándose por su pilar fundamental, el libro en el que está basada, y la genialidad de Agatha Christie. Pero los demás cimientos sobre los que se construye fallan de forma irremediable hasta hacer de ‘La casa torcida‘ un entretenimiento torpe.

valoracion de dos y medio sobre cinco


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