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Crítica ‘HISTORIAS DE MIEDO PARA CONTAR EN LA OSCURIDAD’ [Scary Stories to Tell in the Dark]

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Título: Historias de miedo para contar en la oscuridad | Título original: Scary Stories to Tell in the Dark| Duración:111 | Año: 2019 | Estreno: 09/08/2019 | País: Estados Unidos | Director: André Øvredal | Guion: Dan Hageman, Kevin Hageman, Guillermo del Toro, John August, Marcus Dunstan, Patrick Melton | Reparto: Zoe Margaret Colletti, Michael Garza, Austin Zajur, Gabriel Rush, Kathleen Pollard,Gil Bellows, Javier Botet, Dean Norris, Lorraine Toussaint, Austin Abrams


Guillermo de Toro y André Øvredal han alineado sus proyectos para traernos la adaptación al cine de la antología de cuentos de terror infantil ‘Historias de miedo para contar en la oscuridad’ del escritor y periodista americano Alvin Schwartz. Y aunque la colección se trata de una recopilación de relatos de terror cada uno independiente del siguiente, la película logra conectar las historias a través de un grupo de amigos que vivirán una auténtica pesadilla cuando encuentran un misteriosos libro cuyos relatos cobran vida. Una original adaptación que servirá a los pre-adolescentes para introducirse en el mundo del terror.

SINOPSIS ‘HISTORIAS DE MIEDO PARA CONTAR EN LA OSCURIDAD’

Stella y sus amigos encuentran un viejo libro en la casa en ruinas de su ciudad. Un libro que perteneció a Sarah, una niña a la que su propia familia encerraba y maltrataba y que acabó muriendo en extrañas circunstancias hace casi un siglo. Pronto descubren que el libro esconde más secretos de los que parece a simple vista y por arte de magia, cada noche, emerge un nuevo relato entre sus páginas. Además cada nuevo relato tiene como protagonista a uno de la pandilla de amigos, los cuales empiezan a experimentar  en sus propias carnes lo que el libro les escribe. Y por desgracia para ellos, todos son historias de terror.

Stella y sus amigos en ‘Historias de miedo para contar en la oscuridad’

CRÍTICA 

Muchos de los que somos aficionados al terror hoy en día, fue en parte gracias a que de niños sentimos gran admiración por colecciones como Pesadillas, La calle del terror  o ésta misma de Alvin Schwartz a la que hacemos ahora referencia . Por eso no es de extrañar que los directores de género también quieran hacer hincapié en su nostalgia para atraer a las nuevas generaciones con las mismas fórmulas que les marcaron a ellos de pequeños.

En ‘Historias de miedo para contar en la oscuridad‘ se han seleccionado con detenimiento algunos de los relatos más conocidos para darles vida. Además se ha basado en las espeluznantes ilustraciones de Brett Helquist para convertir los originales mostruos de los libros en una experiencia aterradora viéndolos cobrar forma.

Ilustraciones y película de ‘Historias de miedo para contar en la oscuridad’

Es cierto que estamos en una película no recomendada para menores de 13 y eso se nota. No hay grandes dosis de violencia, ni sangre, ni se ensaña con las imágenes. Aunque desde luego la película no es un camino de rosas y es inevitable llevarse algún que otro susto o retirar la mirada ante la inminente llegada de la bestia, ya sea en forma de espantapájaros viviente o la de un cadáver mutilado (por cierto es nuestro actor Javier Botet el muerto viviente en busca de su dedo del pie).

Se nota que hay cariño y respeto por la colección original, aunque Guillermo del Toro no pierde una oportunidad de enviar un mensaje político como en cada una de sus películas. Y es que mientras Stella descubre cómo los monstruos del libro cobran vida para llevarse uno a uno a todo sus amigos, en la televisión y los periódicos hay otro monstruo que asoma la cabeza: el mismísimo Nixon.

‘Historias de miedo para contar en la oscuridad‘ es una película perfecta para que los niños más valientes se introduzcan al mundo del terror, no así para los adultos experimentados a los que les sabrá a poco y que deberán tirar de nostalgia para disfrutarla plenamente. Y si bien es cierto que recrea con esmero los monstruos de los libros, comete el error de centrarse demasiado en la historia principal que, curiosamente, es la menos interesante.