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Crítica de ‘EL GORDO Y EL FLACO’ [Stan & Ollie]: el espectáculo debe continuar

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‘El gordo y el flaco’ es un retrato amable y un homenaje a dos leyendas, con una puesta en escena que se rinde a su humor y una complicidad máxima entre sus actores


‘Laurel and Hardy’, o como les conocemos en español, ‘El gordo y el flaco’, son historia del cine y del espectáculo. Dos cómicos que juntaron su talento para acabar siendo inseparables tanto en frente de una cámara como encima de un escenario. En sus actuaciones, en las que solían vestir de traje y con un sombrero tipo bombín, destacaba su humor surrealista con la extrema exageración de la violencia física como si de dibujos animados se tratara, sin mostrar dolor, usado únicamente a modo de castigo para redondeara la broma. También eran expertos en convertir las conversaciones en diálogos desquiciantes que no llevaba a ninguna parte más allá de hacer reír al espectador, además de los bailes carismáticos y ridículos donde rebosaban simpatía y buen rollo, con el que se ganaban en un abrir y cerrar de ojos al público.

Stan & Ollie (El gordo y el flaco) es un homenaje tanto a ellos como al cine de la primera mitad del siglo pasado. Un recorrido por la vida de dos leyendas que han inspirado a muchos otros cómicos que vinieron detrás como  Jerry Lewis, Dick Cavett o Dick Van Dyke. La película se centra en la última fase de su carrera, cuando en horas bajas y a falta de grandes proyectos, decidieron irse de gira por Reino Unido, como forma de promocionarse nuevamente en el mundo del espectáculo. Durante este periodo resurge lo mejor y lo peor de una vida de fama y reconocimiento seguido por el cambio en la forma de hacer humor que los desplazó del podio. Recorriendo tanto los buenos como los malos recuerdos, pero siempre, con la amistad  y la admiración por encima del conflicto.

John C. Really como Hardy y Steve Coogan como Laurel
John C. Really como Hardy y Steve Coogan como Laurel

La primera palabra que se vine a la mente tras ver la película es entrañable. Entrañables son Laurie y Hardy, entrañable es su amistad y entrañables son sus mujeres (el segundo dúo cómico más graciosos de la película). Entrañable es también su última gira por un país que les recibe con la mitad de los asientos vacíos y que les despide con los teatros más importantes a rebosar de público. Porque ante todo se muestra la profesionalidad de dos personas que gozan de su trabajo, apasionadas por lo que hacen y que luchan día a día por seguir subiéndose a los escenarios. Un dúo que solo funciona junto porque se niega a hacerlo por separado.

La película recrea actuaciones míticas al detalle, pero también sabe llevar el espectáculo a sus vidas reales, como forma de inspiración para sus nuevos números. Y consiguen que nos riamos con sus ocurrencias y torpezas, con su forma de ver la vida y tomarse las desgracias. Porque no solo son dos cómicos, son un referente.

John C. Really y Steve Coogan en 'El gordo y el flaco'
John C. Really y Steve Coogan en ‘El gordo y el flaco’

Los actores que les dan vida a la pareja, John C. Really (Hermanos por pelotas, Tenemos que hablar de Kevin) como Hardy Steve Coogan (Philomena, The trip) como Laurel, forman una pareja con mucha química que sabe trasladar la complicidad a través de la pantalla, representando esa amistad forjada con el paso del tiempo en la que las redecillas también son parte del espectáculo, pero hay un componente de admiración mutua con el que forman un tótem de la comedia inseparable.

‘El gordo y el flaco‘ es un retrato amable y un homenaje a dos leyendas, con una puesta en escena que se rinde a su humor y una complicidad máxima entre sus actores. Una bonita forma de trasladar otra época a la actualidad, para que los mitos no caigan en el olvido, sino que sirvan de referencia a las nuevas generaciones.

3-5