Crítica de ‘Un don excepcional’

En ‘Un don excepcional’ no lloras con los momentos tristes, sino que consigue sacarte las lágrimas en los momentos más tiernos y felices.

Que una niña de apenas siete años sepa el resultado en segundos de multiplicar números de tres dígitos no es lo más corriente, que lea libros de matemáticas avanzadas a una edad en la que la mayoría apenas sabe leer, tampoco es lo habitual. Pero Mary tiene un don, y además uno que si no se trata con cuidado,  puede convertirse en una condena.

‘Un don excpcional’ nos cuenta la historia de Mary (Mckenna Grace) , una niña de siete años que vive con su tío Frank (Chris Evans) tras la muerte de su madre.  Desde el primer día de colegio, mostrará una habilidad casi sobrenatural para las matemáticas. Lo que hace sacar el debate a relucir sobre cómo debería aprovecharse su talento. Por una parte su tío querrá que viva una vida lo más normal posible, por el otro lado,  su abuela intentará  explotar su don. Ambos se sumergirán en el mundo judicial para tratar de hacer lo que ellos consideran que es “lo mejor para la pequeña”.

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– Con mi burrito sabanero voy camino de Belén…

Tanto la naturalidad que desprende la niña, como la estrecha relación entre tío y sobrina  son de los puntos claves de la película. Las escenas de ambos jugando, hablando, riendo o incluso discutiendo te hacen una digna presentación de lo que está por venir. La pequeña Mckenna Grace muestra un don natural para la interpretación; y el personaje se aleja y mucho, de otras películas sobre  custodias infantiles, donde el niño en un simple instrumento, o aún peor, un adorno. En este caso la niña es la película. Un personaje dotado de una personalidad abrumadora; no solo inteligente, sino irónica, divertida y un poco alocada.

La parte del juicio es más típica y menos original, y aunque es necesaria, pierde la frescura del principio. Aquí vemos a dos adultos luchando por el futuro de Mary. Una madre y su propio hijo en toda una batalla legal donde todo vale, recordándonos a Meryl Streep y y Dustin Hoffman en la aclamada ‘Kramer contra Kramer‘.

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Si tengo una tarjeta de crédito y le sumo Zara me da…ropa infinita.

Aunque si algo realmente sobra en la película, es la historia de amor entre Frank (Chris Evans) y la profesora de Mary (Jenny Slate). Es lógico que la película se apoye en un personaje ajeno a la disputa, con la única función de que Frank pueda desahogarse y expresar sus propios sentimientos. Pero ya estaba Olivia Spencer, su vecina, para cubrir esa parte. La profesora es un personaje tan innecesario como insufrible donde hasta su tono de voz produce rechazo. Una pena, porque el resto del reparto está impecable.

‘Un don excepcional’ derrocha ternura, frescura e inteligencia; al igual que su protagonista. Nos trae una relación conmovedora entre dos personas, tío y sobrina,  que no estaban destinados a estar juntos, pero que no pueden vivir el uno sin el otro. Hay una química innegable cuando aparecen ambos en pantalla. ‘Un don excepcional’ es una de esas películas en las que no lloras por los momentos tristes, sino que consigue sacarte las lágrimas con los momentos más tiernos y felices.

3 claquetas

 

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