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Crítica de ‘JOKER’: el Joaquin Phoenix más guasón en su búsqueda del Oscar

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4.5

«Joker» ha tenido el relativo honor de sumarse recientemente a esa lista de películas cargadas de polémicas y debates desde antes incluso de llegar a las salas. Su papel en la lucha de DC contra Marvel, su elección y posterior victoria en el festival de Venecia y, por último, las recientes alertas sobre el peligroso incremento de tiroteos que podría provocar si se malinterpretara su mensaje. Y así, entre polémica y polémica, apenas nos ha quedado tiempo de hablar de lo verdaderamente importante: la película.

“Joker” se plantea como una película de orígenes, algo típico en el cine de superhéroes, pero enfocada desde el lado del villano, lo que nos lleva a lugares poco comunes aún por explorar. No cabe duda de que el Joker es el villano más conocido de Batman, y que resulta un complemento perfecto para El caballero oscuro. Sin embargo, sería entendible cierta reticencia a contar una historia centrada en él, al ser un personaje difícil de entender sin su contraparte.

Joaquin Phoenix en ‘JOKER’

Podéis estar tranquilos, el resultado final no deja lugar a dudas. No sólo la historia del personaje tiene sentido, sino que su perspectiva añade una gran riqueza a la Gotham que conocíamos hasta ahora. En lugar de la visión de los que la vigilan desde arriba, aquí se nos presenta la de los que la sufren desde abajo. Una ciudad caótica y pérdida, que se entiende mucho mejor al añadir esta nueva perspectiva al conflicto.

Pero nada de esto sería posible sin su protagonista. El de Joker es un regalo para lucirse en pantalla, pero también es un trabajo difícil de sacar adelante. Joaquin Phoenix se ha dejado la piel (y los huesos) para hacer de Joker. Sosteniendo por completo la película, al tratarse esta de un descenso a la locura que vivimos en todo momento desde su perspectiva; la de un hombre roto, traumatizado y con una visión distorsionada de la realidad. Sus bailes, sus movimientos, sus muecas y sobre todo esa risa de dolor tan complicada de conseguir, te calan por completo hasta el punto de acabar entendiendo al villano, que no justificándolo.

Tras la cámara tenemos a Todd Phillips, quien generó no pocas dudas al ser conocido principalmente por dirigir Resacón en las Vegas. Sin embargo, el trabajo de Phillips cerrará la boca a más de uno por lo acertado de sus decisiones. Dotando a la película de un estilo propio y personal, que no renuncia a lo colorido de los cómics, pero los sumerge en una atmósfera oscura, sucia y opresiva. Por no hablar de las no pocas escenas para el recuerdo que nos deja, especialmente en la segunda mitad de la cinta (queda en vuestras manos descubrirlas).

Joaquin Phoenix en ‘JOKER’

Todo esto para contarnos la historia de la otra cara de la moneda. De aquellos olvidados por un sistema en el que mandan las clases altas. Una historia de anarquía y caos, como no podía ser de otra forma tratándose del Joker. Y es que, pese a lo mucho que han renegado de los superhéroes durante su promoción, está claro que entendían perfectamente el material con el que estaban trabajando.

Pero la película también juega con los espectadores y nos convierte en cómplices de su crueldad. Y es que hay una especie de justicia poética en su violencia, para la cual es importante no perder en ningún momento el norte y saber que la crítica es en todo momento a los cimientos de un sistema a punto de colapsar, no un llamamiento a la lucha sin causa.

Es por esto que da todavía más pena pensar en lo mucho que se escribirá sobre lo que la rodea, y lo poco que se hará sobre la propia película. Y que quizás, en todo ese maremoto de artículos sobre si es fascista, sexista, pretenciosa y demás, nos olvidaremos de hablar de un blockbuster de superhéroes que se atrevió a alejarse de la fórmula de éxito. Que supo adaptar la obra sin renunciar a añadir su propia visión. Y, por encima de todo, a una excelente película por mérito propio: JOKER.