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Análisis ‘LA TRINCHERA INFINITA’ : Explicación del final con spoilers

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La Trinchera Infinita relata casi 40 años de franquismo en dos horas y media, desde la perspectiva de uno de los tantos topos que se refugiaron en su propia casa para librarse del fusilamiento de los nacionalistas tras el golpe de estado del 36. Una época oscura y triste, llena de miedo e incertidumbre donde el fascismo lideró cada pueblo y el odio se apoderó de su gente. Un periodo histórico que nos sumió en un hoyo y nos dividió, destruyendo muchas vidas por el camino.

En este caso, La Trinchera Infinita nos trae la historia de Higinio (Antonio de la Torre), un concejal republicano que tendrá que encerrarse en casa para evitar ser fusilado. Su mujer, Rosa (Belén Cuesta), le ayudará en su cautiverio. Pero lo que parece cosa de unos días acaba alargándose años y tanto Higinio como Rosa verán cómo su vida se ha convertido en una trinchera infinita de la que es imposible salir.

ENTRE TIROTEOS

La Trinchera Infinita tiene una primera parte frenética, donde vemos al protagonista huir continuamente de la muerte. La cámara le acompaña a la carrera, oímos los disparos y vemos los cuerpos cayendo víctimas de la masacre.

No tiene miedo de mostrarnos la parte más cruda del golpe de estado, de los nacionales matando a  diestro y siniestro sin contemplaciones y del fascismo arrasando con los pueblos. No tiene miedo de mostrar las muertes, los disparos, la sangre o el terror. Y eso es lo que ayuda a que desde el principio nos ponga en contexto de lo que está por venir. Pero esta parte es solo el comienzo de una pesadilla que durará casi cuarenta años  y no solo para Higinio, sino también para su mujer Rosa.

AMOR EN TIEMPOS REVUELTOS

La Trinchera Infinita no solo supone el encierro de un hombre, sino el encierro de su matrimonio. Porque aunque sea él el que está atrincherado en su casa, su mujer está encerrada por su compromiso hacia él. Y a medida que pasan los años ese matrimonio se convierte en una condena para ella, obligada a fingir en la calle, a mentir a sus vecinos y a mantener la calma en casa. Una situación agotadora que la consumirá cada día.

Lo que al comienzo era ilusión se acabará convirtiendo en renco: él tiene envidia de la poca libertad de la que ella dispone y se vuelve egoísta; ella se siente encadenada a una persona a la que incluso empieza a despreciar. Y el desgaste llega poco a poco pero acaba dejando un surco abismal. El único rayo de esperanza que logrará unirles será la llegada de su hijo. Aunque también complicará las cosas y acabarán encerrando a su hijo en la mentira en la que viven.

Antonio de la Torre y Belén Cuesta en ‘La trinchera infinita’

MIEDO A MORIR, MIEDO A VIVIR

La película es un conjunto de sensaciones, emociones y sentimientos que se agrandan a medida que pasan los años. Esto se ve sobre todo en Higinio: el miedo a morir en cualquier momento, la angustia de que cualquier minuto de esos cuarenta años se convierta en el último, la incertidumbre de lo que sucede fuera, la tensión de que un movimiento en falso pueda ser tu sentencia de muerte, la envidia de ver al resto hacer cosas cotidianas y tú estar recluido, incluso la culpa de haber matado a una persona le persigue hasta el final.

Todos esos sentimientos meten a Higinio más dentro del hoyo de lo que ya estaba en un principio. La locura le consume, los días comienzan a darle lo mismo, incluso deja de preocuparle lo que sucede fuera, hasta obsesionarse únicamente con su dinámica de vida. Esto se observa cuando el amigo de su hijo se queda en el hoyo con él y le cuenta cómo va la revolución. Él ni siquiera escucha cómo se desarrolla la situación política del país, su única preocupación es cómo otros logran vivir en el hoyo y cómo se las apañan para resistir bajo tierra. Porque él ya no concibe su vida con lo que se sucede fuera sino con lo que afronta dentro.

Por eso tras darle la libertad y saber que está a salvo, es incapaz de abandonar lo que ha sido la mayor parte de su vida, su trinchera . Tiene miedo a la libertad, y ya no por los nacionales o por morir fusionado, tiene miedo a aceptar de nuevo su vida.

EL ODIO COMO CÁRCEL

Pero no solo el matrimonio estará encerrado en esa dinámica, sino que hay otra persona que guiada por el odio y el rencor queda encerrado en su ira, ese es Antonio. Desde el comienzo está obsesionado con delatar a Higinio, y durante los 40 años de franquismo vivirá obsesionada con sacar a la luz esa situación: pero mientras que al principio Antonio supone una amenaza muy real por la época que se vive, con el paso de los años se convierte en un viejo loco amargado al que nadie escucha, pero con el mismo odio que en en el origen.

Plano final de ‘La Trinchera Infinita’

El plano final es una auténtica maravilla. Cuando HIginio finalmente logra la libertad y sale de casa, es Antonio el que le mira desde la ventana, rodeado de oscuridad. Y con ese último plano nos damos cuenta que Antonio también ha vivido todos estos años encerrado por su odio. No saber olvidar a tiempo ha sido su propia condena. Y mientras que Higinio ha logrado salir del hoyo, él sigue sumido en su rencor.

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